Iba a hablar de la sesión del senado, que tuvo interés y que permitió a Zapatero sacar la cabeza con dignidad ante gentes que, simplemente, van a por él, sin más, y deseaba hacerlo hoy, en que las tendencias internacionales vuelven a favorecer la buena marcha del país y la lenta pero firme solución a la crisis local. Pero las noticias sobre el juez Garzón tienen, para mi, una extraordinaria importancia y me hacen revivir episodios vitales y políticos que por más que uno lo intente no van a olvidarse hasta que una nueva esperanza y un nuevo horizonte se abran para este país y sus gentes, con la contundencia de la misma democracia. El decidido intento de acabar con el juez Garzón pone en evidencia a uno de los pilares principales de esa gran farsa que, en parte, fue la Transición: pone ante nuestros ojos a una Justicia enormemente quebrada por la misma sombra de la misma transición, una justicia que ahora devora a una de sus leyendas que se atrevió a procesar a Pinochet y a indagar en los procesos criminales que aún tienen a sus víctimas en las cunetas. Qué vergüenza para este complejo país, que se ve reflejado en estas arbitrariedades con su peor cara. Se le exigió todo al campo democrático, que cedió con la mejor fe del mundo, pero tras esa puesta en escena no tardó en verse la parte débil del backstage: fuerzas que ahí seguían, libres no ya de castigo, sino de la menor lección cívico-moral o cívico-política, se lanzaron a todo, desde el terrorismo de estado, del que quizá sólo conocemos una pequeña parte (aún hay hechos gravísimos e inexplicados en la dichosa transición), hasta el boicot sistemático a cualquier proceso de modernización simbólica y de real emancipación de la mitología nacionalcatólica. Tengo la plena convicción de que todo esto no será en vano, y de que más pronto que tarde se hará, ahora si, justicia.
Exacto. Eu tamén levo sentíndoo o asunto esencial da actualidade dende as noticias publicadas este venres ao respecto, nun plano bastante secundario por certo. A cousa é escandalosa e de bochorno absoluto. O auto dese señor, Luciano Varela (outro paisano “ilustre”), é de vergoña no fondo e na forma, e coas penosas costuras moi á vista, por moi procedimentalmente correcto que, tristemente, poda ser.
Moi mal rollo no backstage.
Mal rollo, mala cosa, algo no anda en este país
Ola Fermin i amigos ciber-contertulios:
Si,e unha gran magoa a situación do Xuez Garzón ;con todas as precaución que debo adoptar mais ben parece que sexa un axuste de contas..” as coiteladas chirran no ambente “.
Non entro no tema (!que sei eu deso!)da improcedenza tecnica de xulgar ao franquismo debido a que ya oubera unha amnistia politica…pero “chirria que se lle juzque para facelo desaparecer da escea xudicial”.!vaia cos xueces que inda temos!Debia haber unha manifestación pra deixar patente o malestar da ciudadania!.Hoxe ,o Fiscal Xeral do Estado informa contra a suspensión do Xuez na sua laboura profesionai,o Informe ao Consello do Poder Xudicial parece que non e vinculante.!Istamos en pañais na consolidazación das Institución democraticas que deber ter un Estado democratico.
Apertas agarimosas
Fermin, é valente dizer que a Transição tem ainda muitas sombras sem iluminar. Ainda mais, o resultado disso é que novas sombras se somam cada dia, até três décadas depois. Parabéns polo artigo.
Quanto ao tema da manifestação, prezado Cerdeira, vejo-a mais que difícil. Não vejo muitas pessoas indignadas, sinceramente. Acaso se deva ao modo como foi publicada a nova. Diz-se que Garzón será reprovado. Não se diz por quem nem a petição de quem. Por suposto.
Si a ustedes les dicen que en su trabajo hay uno que trabaja más y lo hace mejor,que los demás ¿qué pensarían? que bien ó ya te enteras.
Saúdos Paco
Certo é que Garzón non é un xuíz moi bo tecnicamente, e que outadas, mais que o chimpen por intentar clarexar as falcatruadas do fascismo, xalle chega, ho!. Se non fosemos tan parvos e fixeramos unha ruptura no canto da famosa transición, mellor non tería ido.