Cerramos ya este año nefasto a ver si el que entra trae mejores noticias. Para la defensa de su gestión Rajoy echó mano de la herencia recibida, que es una salida fácil pero generalmente tramposa: la herencia recibida por Zapatero llevaba el melón envenenado de la burbuja inmobiliaria agudizada con Aznar, y si Zapatero la pincha se hubiera encontrado con dos millones de parados más en pocas semanas. Pese a todo, debió hacerlo. Pero no era la herencia de Zapatero, en todo caso. Finalmente, la burbuja estalló “por su propio peso” como la alternativa a la ley de la gravedad que daba aquel sargento. Lo de la herencia recibida, que es un cuento para bobos, ya casi no funciona, e incluso comienza a funcionar contra los gestores de ese terror sobrevenido a la retórica política de la crisis. No es la herencia recibida, efectivamente, son las políticas defensivas en marcha, no todas de gestación local, claro que no. Si a nuestros problemas se unen los de EEUU nuestra situación será de absoluta emergencia y habrá que mantener la tranquilidad y racionalizarlo todo hasta extremos impensables. Tendrá que intentar pactos el señor presidente del gobierno porque las cosas pueden empeorar mucho. Si es así, debe salir de su cueva en las montañas de Moncloa y buscar un amplísimo frente con los demás partidos. Tendrá que ceder en su política desmesurada e innecesaria de privatizaciones. Tendrá que autorecortarse ideología y pensar en el reino que gobierna. No espere mucho.
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28 Dic 2012
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