Este Post va dedicado a Daniel Anido y Rodolfo Irago, dos periodistas (Cadena SER) paisanos y demócratas a los que un juez quiere meter en la cárcel por desvelar una maniobra de los corruptos en Villaviciosa de Odón, y quiere, nada menos, que quitarles su profesion y transgredir la Constitucionde de forma intolerable. ¿Quién va a acabr con estas cosas que se repiten con gran frecuencia desde diversos organismos e instituciones del estado que parece que controlan, de hecho, gentes…extrañas, vamos a llamarle extrañas?
Hay, no sólo en Galicia, pero sobre todo en Galicia (eólicas, medio ambiente, lengua, etc.), un déficit constitucional que exige un cambio de rumbo para volver a poner proa a la libertad anunciada por el texto mayor de la democracia en curso. La parte más externa y conocida de esas transgresiones anticonstitucionales está vinculada a la lengua de Galicia, lengua propia de nuestra nacionalidad. Una nacionalidad (concepto incluído en la Constitución e imputado a Galicia, Euskadi y Cataluña en el uso común y político) es una nación sin estado, según uso también de los científicos sociales que pusieron en circulación el concepto. La democracia no fue gratuita: miles de asesinados, perseguidos, encarcelados y torturados nos miran desde su silencio exigente. Creo que los dos grandes retos con respecto a la lengua que tiene por delante la oposición en Galicia tienen que ver con dos frentes que hay que abrir con fuerza, mantener e incrementar hasta ganar eficacia en ambos: la presencia jurídica de los partidos que defienden la lengua ante las diversas instancias españolas y europeas (es muy probable que los pasos dados hasta el momento por Feijóo estén ya fuera de Ley, y hay una alta probabilidad de que el decreto se haga a contraley de Normalización y contra la misma Constitución) y la comunicación suficiente con el conjunto de la opinión pública de todo color para mostrarles el estado de la lengua y los pasos que se están dando sobre ello, incluidos, claro, los pasos de Feijóo y su probable restricción del gallego por debajo del 50% (la lengua propia de Galicia!) Paralelamente, no puede faltar en la calle la presencia cada vez mayor de ciudadanos convocados por nuestra dignidad lingüística. Feijóo insta al BNG a no hablar de Galiza, sino de Galicia (nombre oficial en el Estatuto), y Feijóo, sobre cuya frivolidad en estos temas no cabe ya ninguna duda, desconoce probablemente que Galiza tiene similar presencia en la historia de nuestro pueblo que la denominación Galicia. El que el Estatuto haya elegido Galicia (yo, de momento, también) no quiere decir que haya que dejar de decir Galiza, eso tampoco responde a una inteligencia jurídica activa por parte de Feijóo, que donde no hay problema lo crea. Debe ser el mayor creador de falsos problemas del Reino de España, y como tal merece algún tipo de Mención o Medalla(zo) oportuno y justo. La lengua no era un problema ni dividió a la gente. Ahora si. Veremos qué consecuencias trae todo ello a medio y largo plazo para Galicia y para Feijóo, cuya caracterización como maltradador de la lengua no le favorece en nada y para nada, ni como político ni como persona. No hay nada cierto en su argumentario sobre imposiciones y libertades. No sé qué idea de la libertad pueda tener este hombre, pero será recordado como gendarme negativo de la lengua de su tierra, le guste o no. La libertad se ganó duramente, incluso la libertad a usar el gallego tal como lo veniamos usando y que ahora usted trata de restringir. Algún día tendrá que explicarlo.