El voto con botas

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  • 30 Jun 2009

    La situación electoral

    Después de las elecciones europeas quedó en el aire la idea de que el PP lleva alguna ventaja demoscópica en el conjunto del estado de España y que eso pudiera estar señalando a una nueva situación electoral. En Galicia, que tiene la mitad de lectores de este blog (que ya son muchos eventualmente, veremos cómo evoluciona en el verano pleno), las europeas también dejaron la idea de que el PP se consolidaba tras su victoria en escaños en las autonómicas. Es esto así en el conjunto del estado y en Galicia?

    Lo que tiene de peculiar y estimulante el mundo de los análisis y predicciones electorales es que en él vemos con claridad la mayoría de vicios y virtudes que adornan al ser humano, y entre vicio y virtud, su impredecibilidad,  su facilidad para romper moldes, su vector caprichoso, pero también su ángulo predecible y robótico, su estupidez, su inteligencia, su sectarismo, su tolerancia, su intolerancia…etc, etc. Todo. Esa totalidad humana es una caja de sorpresas, y cualquiera que quiera vivir de las apuestas en este territorio va dado: perderá casi siempre. Dicho esto, conviene recordar que también se pueden conocer las tendencias y que esas tendencias marcan el futuro, salvo casos de ruptura de procesos de tendencia, que también ocurren.

    En el ámbito estatal el PP presiona sobre el PSOE y tiende a recuperar espacio estratégico o ideológico en el centro-izquierda, pero este proceso se quiebra sistemáticamente por la interferencia de la extrema derecha eclesiástica o civil que vuelve a amedrentar a los futuros votantes del PP y los devuelve al PSOE. No hay mucho más secreto: cuando el PP gana espacio y voto, lo pierde con cierta rapidez, incapaz de consolidar una tendencia favorable, cosa que le ocurría al PSOE en la legislatura 2000-2004, cuando hacía méritos en la oposición. Esa tendencia al ganapierde no hace posible, de momento, un avance real del PP, que no ofrece aún al electorado un frente unitario, electorado confundido entre curas y civiles, ultras y normales, demócratas y neofranquistas. Hay una indefinición que se transmite a esa parte del electorado más sensible a esas cosas, que es el electorado fronterizo con el PSOE. Ese electorado aún está asustado de la legislatura pasada y las manifestaciones con la bandera del pollo y los curas y la AVT y todo eso. Puede que no vote al PSOE en las europeas, pero sigue ahí para votarlo. A día de hoy el PSOE ganaría tranquilamente unas elecciones generales. A día de hoy, mañana es otro día.

    En Galicia la situación es similar, pero ya no depende del PSOE-PSdG el conjunto del voto de izquierda con posibilidades de escaño : es necesario el BNG, y eso es lo más incierto en este momento. En el post de ayer me detenía en eso: hay alguna posibilidad de que el BNG mejore su imagen de organización dependiente, con sus costumbres políticas añadidas, o no es posible tal cosa y todo anuncia una irremediable pérdida de voto en ese flanco?. En mis años mozos, aún inexistente el BNG, ayudábamos a la UPG a hacer pintadas en las vísperas del Apóstol, en Santiago, y recuerdo  al que luego sería el primer caído del neonacionalismo, Moncho Reboiras: Moncho traía un saco de sprays, y nos los repartíamos antes de salir a pintar. El jeep de la policía siempre llegaba tarde. Eran otros tiempos. Hoy todo ha cambiado, y ciertas formas y criterios también. La arqueología y la política no se llevan bien. Yo viví intensamente aquellos años, como algunos otros compañeros, y a veces vuelven con la intensidad de una película imposible de no mirar: la película de tu propia vida. Pero la política ya es otra cosa,  otro mundo, otra realidad. Y necesita nuevas formas y nuevos contenidos.

    Lo dicho, en el estado ganaría el PSOE, y en Galicia, de momento, repetiría resultado el PP.

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  • 29 Jun 2009

    BNG, electorados y Horror Vacui

    En la tabla de abajo (pulsar sobre ella para ver bien) agrupo algunos datos de interés sobre el electorado gallego, que se autoubica ideológicamente en el centro-izquierda (4,92 en el poselectoral, 4,79 en el preelecctoral), pero algo más cerca del centro-centro  y por encima  de la media estatal a largo plazo (4,72), al tiempo que entre un tercio y un cuarto del electorado se define como “nacionalista”, aunque el BNG (el partido que se define como nacionalista) sólo atrae a una parte de ese voto, alrededor de un 40-60%. El resto se reparte entre el PSdG y el PP, sobre todo, la abstención y algún pequeño partido. Las diferencias con la media del estado no son suficientes para definir como más conservador al electorado gallego o, de hacerlo, debiera hacerse con muchos matices en los que algún día entraré. Como es lógico tras unas elecciones en las que ha ganado la derecha, los índices de autoubicación y nacionalismo decrecen, pero son fenómenos de coyuntura que nos servirán desde ahora de indicadores para ver la evolución de las actitudes electorales. La victoria del PP ha sido, para muchas cosas vinculadas a la lengua, un auténtico drama que se visualizará en la enseñanza, en la sanidad, y en otros lugares de la vida social. Una parte importante de las dudas que surgen ante unas futuras elecciones provienen del BNG que, al contrario del PSdG (que también tiene problemas con su electorado, pero de orden menor, parece, al menos de momento), no conserva su voto y, o bien lo cede a otros (no necesariamente al PSdG, lo que mantendría la suma), o bien lo pierde en la abstención y otras variantes similares. El BNG tiene un interesante debate público, aparte de los que pueda tener en privado, y es de esperar que de ese debate salga la mejor opción, lejana a cualquier sospecha de sectarismo o de restos ideológicos adecuados, quizá, para otros tiempos y escenarios, pero que hoy no sirven para casi nada salvo para perder electorado de una forma creciente y entregar a nuestro país a una derecha que no ha mostrado el menor interés por defender ni nuestra lengua, ni nuestras costas ni ninguna cosa de ese orden crítico.  La resolución de este debate en el BNG definirá el escenario futuro y las probabilidades de que un gobierno de  progreso vuelva a Galicia. En este sentido es un debate crucial. El BNG está ante una situación crítica, con una fortísima caída histórica de su electorado con nefastas consecuencias para Galicia. Si el BNG no corrige todo esto, tendrá que afrontar la aparición de otra fuerza en su espacio político, pero actualizada y operativa, pues en la política también funciona el horror vacui, y si se abandona una racionalidad eficiente, alguien viene a ocupar de nueva esa razón perdida. Mejor el debate y el cambio suficiente de la opción política desde si misma.

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  • 28 Jun 2009

    La Campaña Permanente 2009-13.

    Faltan dos años pero ya se anuncian los preparativos (1, 2) de unas elecciones municipales y autonómicas (2011) que serán claves para evaluar las tendencias que van a definir el voto de las generales (2012) y las posteriores autonómicas de Galicia y Euskadi (2013). En 2010 serán las autonómicas catalanas, preludio a su vez del ya citado bloque grueso de autonómicas y municipales (2012).

    Con este programa, los aparatos electorales de los partidos han de estar permanentemente preparados, y el adverbio se corresponde al adjetivo “permanente” que hoy se une a la denominación de campaña electoral: Campaña Permanente es un concepto de largo recorrido (al menos usado por Pat Caddell en 1976, trabajando para Jimmy Carter) pero relanzado y empleado en los últimos años por el sociólogo y asesor electoral de Clinton y de Hillary, Sidney Blumenthal, en su libro The Permanent Campaignn: Inside the world of elite political operatives (1980), un libro de referencia.  La Campaña Permanente es, en cierto modo, una pesadez, pero también una necesidad. La Campaña Permanente está siempre presente en la crítica norteamericana de la política. Lo esencial en la campaña permanente es mantener las razones básicas por las que el partido y/o el candidato fueron votados, lo que exige un disciplinado y serio trabajo de comunicación pública, tanto en el vector “imagen” como, y sobre todo, en el vector “comunicación estratégica” (de orden político: comunicación política). El trabajo de imagen ajusta la percepción ciudadana de un candidato o presidente efectivo a las necesidades publicas, de acuerdo con datos complejos y relevantes de la información de encuestas o de la información objetiva sobre la realidad. No es en absoluto fácil establecer firmemente una interpretación de datos de encuesta: en las encuestas y en otros modos de conocimiento de la opinión pública hay mundos y submundos cognitivos extraordinariamente complejos. No hay nada simple en el trabajo electoral. Averiguar cómo son mis votantes o mis no votantes no es sólo la sencilla cuestión metodológica de construir un perfil con cuatro datos sociodemográficos: es necesario llegar a sus esquemas y guiones cognitivos, que son formas de conocimiento, apropiación y organización de la realidad que tenemos las personas y que nos muestran con cierta claridad (cuando los observamos en unos grupos de discusión o en una encuesta o en una entrevista en profundidad)  cosas cómo las razones de la negación de estos o aquellos sectores o segmentos sociales a votarnos/no votarnos.

    Sólo el verano, y sobre todo el mes de Agosto, introduce una especie de silencio forzoso sobre la comunicación pública de los partidos y su campaña permanente, al menos en el sentido más bélico del sustantivo “campaña”. La campaña permanente puede detenerse como tal campaña durante unos días. Es bueno para la salud mental de la ciudadanía que así sea.

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  • 28 Jun 2009

    Zapatero y el Vaticano

    Se queja Zapatero del Vaticano, y dice que siempre que puede me ataca. No sé si esto es del todo así o hay una queja hacia el Vaticano que va directa al trasero de Rouco más que hacia Roma misma. Por otra parte, Roma nunca quiso tener problemas con casi nadie, aunque también es cierto que donde antes predominaba la prudencia, cierto oportunismo y una diplomacia envidiada y envidiable, hoy hay múltiples multinacionales de las ideas más sectarias que tratan, efectivamente, de crear problemas desde el Vaticano para decantar al mismo Vaticano hacia posiciones duras y sectarias, que es lo que viene ocurriendo desde que se clausurara, a todos los efectos, el Concilio Vaticano II y se pusiera en marcha la instrumentalización de la Iglesia desde posiciones políticas muy de derecha y muy sectarias para dar marcha atrás a la moviola de la historia y volvernos a situar en una Iglesia preconciliar y muy ultra, manejada abiertamente por gente que carecía de cualquier opción desde el propio Concilio. Es muy importante este último tramo de historia de la última Iglesia, y con frecuencia no le damos a estas cosas la importancia que tienen, sobre todo en España, estado que vive, en el flanco derecho de su política, una unión impropia entre la Iglesia y las opciones políticas de derecha. En este sentido, Zapatero tiene razón: en buena parte, ha sido la Iglesia la que rearmó ideológicamente al PP, sobre todo tras la derrota del 2004, y convirtió a este partido en parte consustancial de las posiciones de la propia Iglesia en temas tan poco justificables como la Educación para la Ciudadanía, en cuya contra levantaron la bandera las múltiples opciones clericales extremas que forman parte directa o indirectamente del PP o de su entorno. No se pueden quejar económicamente de Zapatero, sin embargo: el les dio más que nadie en la democracia, y es posible que ahí resida el secreto del permanente estado de insurgencia con que la Iglesia Española premió al Presidente, en uno de los absurdos más notorios de nuestra historia política.

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  • 27 Jun 2009

    La cultura de la crisis (3)

    Vuelvo sobre La cultura de la crisis (1, 2) porque convendría revisar alguna cuestión (no es necesaria idea ni moral alguna para vivir y ser feliz, basta con seguir el flujo del deseo, que es el mismo flujo de la riqueza irrestricta) que es básica al sistema de creencias que da base al capitalismo popular, o  a la idea popular del capitalismo, y que le concede a eso así llamado “el capitalismo” (que no sería fácil de definir si no tuviéramos alguna idea moral “a contrario” del tipo “todos los hombres son iguales ante Dios” o algo similar pero más laico, como las teorías de izquierda más entroncadas con los Padres de la Iglesia, pero incluso las más recientes) cierta ventaja sobre cualquier alternativa, puesto que tiene la etiqueta de “natural” o “espontáneo”, mientras que cualquier alternativa es una elaboración intelectual compleja. El capitalismo es un flujo natural de las cosas, y sólo la maldita política intenta alterar el cauce de ese río que nos lleva directamente a la felicidad mundana y transmundana: el cristianismo reformado lo supo bien, al contrario del catolicismo, aferrado a los mitos morales de sus primeras versiones evangélicas. Los reformados prefieren la Biblia porque la Biblia es más coherente con ese río que nos lleva que con ninguna moral evangélica, de la que se aparta ampliamente con mucha frecuencia, ofreciéndonos un cuadro netamente “capitalista” (perdón por el abuso): competencia, guerra, triunfo del más apto, puro flujo del deseo y el capital hacia su destino natural. La Biblia es la historia del hombre, el Evangelio es un manual de política aplicada contra el flujo natural de las cosas. Por hoy es suficiente, pues se acerca el día bíblico-capitalista de descanso y no conviene una entrada brusca en el dolce far niente.

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  • 26 Jun 2009

    La abstención anunciada en Galicia

    Quizá la visualización más sencilla para entender una conducta electoral anunciada desde la izquierda más volátil en las autonómicas gallegas (hay cuadros muy complejos y quizá más decisivos, pero no tan claros visualmente) sea la de esta tabla (pulsar para ver bien) que cruza (suprimiendo NS/NC) las preguntas 34 (autoubicación ideológica de 1 a 10) y 36 (SI/NO hace falta un cambio politico en Galicia del preelectoral del CIS en las autonómicas gallegas):

    E insisto hoy en esto porque sale en Xornal.com  una encuesta de la que se deduce que el electorado perdido por el BNG es  “Máis moderado nas escala ideolóxica e de nacionalismo que o votante medio do BNG”. Y esto, que corresponde ya a una encuesta poselectoral, habrá que comprobarlo con el poselectoral del CIS, pero en principio confirma (dejando a un lado la media) que el núcleo de abstencionistas de izquierda anunciados en el preelectoral del CIS han sido definitivos o decisivos para la derrota del Bipartito (compuesto por PSdG/BNG, no sólo por BNG). Y ese es el dato central, que podré fijar definitivamente con el poselectoral del CIS. Mientras tanto, la hipótesis central, que es muy relevante para que todos tomen nota, conviene no olvidarla: hay un electorado de fidelidad más ideológica que  partidaria, que es más volátil y genera mayores incertidumbres. Este electorado fue clave, desde la izquierda, para batir al Bipartito en Galicia. Y esa es la reflexión exigida ahora, tanto para el BNG como para el PSdG. Ser un electorado más crítico, volátil o más de izquierda, no significa ser más sectario, dogmático o cavernario que lo pueda ser el BNG o el PSdG, si es que tienen algún rasgo de estos. Al contrario. Vamos a ser serios y a leer la realidad sin más gafas que las necesarias. Sin realismo, eficiencia y sentido común, no habrá regreso progresista en 2013.
    Confirmando: http://votoconbotas.trincheradigital.com/?p=3474
    Datos raros: http://votoconbotas.trincheradigital.com/?p=2994
    Algunos flujos: http://votoconbotas.trincheradigital.com/?p=2421
    Pregunta clave: http://votoconbotas.trincheradigital.com/?p=2068
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  • 25 Jun 2009

    Aznar y González entre bastidores

    Bien, mal o regular, según cuestión, el Gobierno va capeando el temporal interminable de la crisis interminable mientras se le van acumulando problemas y enemigos, algunos desde el interior y la periferia del propio PSOE. Algunos, incluso, son adversarios razonables de decisiones discutibles. Otros son sus enemigos jurados, que hablarán mal en cualquier caso, haga lo que haga Zapatero, que es el Presidente del Gobierno y el que se come con patatas todos los marrones del trayecto, que es el peor trayecto que haya vivido ningún presidente del gobierno de España desde la democracia. Nada que ver todo esto con el balneario  económico (relativo según temporada, palabra esta última muy de balneario)  de otras legislaturas. En este último sentido, las reiteradas declaraciones económicas del expresidente Aznar son un bebedizo que contiene más nadería que veneno. Las de González son más llevaderas, más fundadas y más sugerentes,, pero nadie sabe a quien habla cuando fantasea sobre alguna clase de revolución amenazante, y lo hace en pleno vendaval de una crisis que está en los antípodas de lo que a él le preocupa. Otras son las causas y otras las preocupaciones. No debería el expresidente abroncar a una izquierda inexistente, producto de un delirio que es su delirio, el que le tocó torear cuando hubo de asumir políticas ajenas por ausencia histórica o incomparecencia de una burguesía inexistente en su perfil más necesario, más ocupada (como estuvo durante cuarenta años y algunos más de bonus) en reprimir que en crear, en destruir que en pensar y construir. Entonces González hizo un gran papel, pero uno no puede congelarse para siempre en la misma mentalidad de hace treinta (ya casi treinta!) años: los problemas sustanciales, amigo Felipe, son otros ahora, y es necesario ir más allá de ese pensamiento de época que era un buen criterio cuando aún podíamos creer en la economia de mercado sin matiz alguno (…si yo pudiera como ayer / querer sin presentir…). Ya no. Y ahí, expresidente, te ha pillado el tiempo, la historia y tu propia biografía. La situación es mucho más difícil que todo eso. Ahora hay que pensar, porque no hay más recetas que las básicas, sólo las básicas. Y eso no es suficiente para tranquilizar a nadie.

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  • 24 Jun 2009

    La Gran Mentira Lingüística (GML)

    Satisface oír a un lingüista castellano de alto nivel (catedrático de la UAM y reconocido investigador) decir científicamente lo que para muchos es un sentimiento de abuso y constante tergiversación por parte de aquellos cuyo oficio central es negar a los demás que desarrollen plenamente su cultura, su lengua y sus potencialidades más o menos aristotélicas, añadiendo, paralelamente a tal negación y a las diversas coacciones de hecho y de derecho que la acompañan,  la Gran Mentira Lingüística (GML, en adelante) para uso común de desinformados. Él también tiene ese sentimiento de abuso y tergiversación, pues como ustedes saben el idioma castellano (él es castellano) ya no existe (dice la GML): ha sido superado históricamente por el español (?) del que, al parecer, es un dialecto. Es el idioma que faltaba por ningunear, pero ese ninguneo completa el ciclo imperial-casposo y nos lleva al centro de la cuestión: aquí sólo hay realmente una lengua y unos cuantos engendros absurdos, primitivos, incapaces de encantar a nadie, inútiles (GML dixit)…bien, escuchen al profesor Moreno Cabrera  (el video de la conferencia ya no está, pero este enlace también es interesante) y disfrutarán con su ciencia y su mejor voluntad de reinterpretar este raro país, que a veces parece nuestro peor enemigo siendo, según dicen, nuestro país, cosa cada vez más dudosa, visto lo visto. Sería, en todo caso, como un padre desalmado, digamos. O ignorante, que de todo hay. También pueden hacerse con este libro titulado El nacionalismo lingüítico, del mismo Juan Carlos Moreno Cabrera. En Galicia estamos retrocediendo a toda velocidad de la mano de aquellos a los que Moreno Cabrera se refiere: son exactamente ellos, los de siempre, que ya empiezan a ser una pesadilla insoportable.

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  • 23 Jun 2009

    Imagen, sustancia y comunicación

    La imagen de los políticos es, en general, tan mala (como políticos, pero también qua individuos, sospechosos por el mero hecho de dedicarse a la política), que sólo ganan elecciones cuando es de estricta necesidad un cambio de gobierno. Le pasó a todos ellos en nuestra democracia. Nadie gana por su imagen. La de Suárez era pésima: un franquista de Falange y el Movimiento, pero muy repeinado, se decía (y con fundamento empírico, por cierto), o el famoso “qué error, qué inmenso error” de De la Cierva en El País. Se equivocaban, y Suárez rehizo su imagen (su necesidad como líder de transición -entre dos épocas- y de la Transición, y necesidad se usa aquí en el mismo sentido determinista en que Jacques Monod usó el concepto en su histórico El azar y la necesidad) y gobernó unos años con importantes simpatías populares, que no le duraron mucho no porque su imagen se cayera del Panteón de los dioses al suelo de los hombres, o quizá porque se despeinara y dejara de encantar a las señoras, o porque le fallara el relato del buen o mal hacer de su gobierno, dicho sea en el sentido en el que se supone que un gobierno ha de crear una milonga o un relato bien trabado (y bien fundado, por cierto) para subsistir. No, no por eso: su partido era una jaula de líderes a la busca de mejor opción para si mismos y para los suyos, y el país necesitaba paz y continuidad, que era lo que parecía prometer el socialismo. Suárez siempre guardó una buena imagen, y se fue con ella a su casa, rodeado de traiciones y de errores políticos. Dejó fuera de tarea pública a gentes inteligentes en su salida de la política: Abril Martorell, Alejandro Nieto…gentes con buena imagen y buena cabeza, según se decía.

    Felipe González era un narrador andaluz, barroco, algo cargado de palabras, pero con una vena no sólo lorquiana o albertiana, picassiana o similares, con alegría y luz del Sur, del hondo Sur, ese camino al infinito que se concibe desde el norte  y que continúa más allá de Sevilla y del Estrecho, hacia ninguna parte (el horror iba con él). No sólo eso: tenía algo cernudiano, hosco, difícil. Lo sigue teniendo. Su imagen era correcta, buena, si cabe, simpática, un socialista que no se comía a los curas y que usaba corbata y chaqueta o cazadora, aunque de pana, pero menos da una piedra. Se suponía que no mandaba una columna de milicianos, que en todo caso lo harían correr, probablemente, como al mismo Suárez. Era un revisionista en su propio campo socialdemócrata. Tenía buena imagen. Fue el único presidente, quizá, que no tuvo a priori una imagen mala o pobre. Pero ganó por que no había más remedio: era lo que había, y una buena parte de la derecha también lo votó, como a Tierno Galván. La derecha, ya se sabe, antes roja que rota. Leopoldo Calvo-Sotelo no fue elegido, y no cuenta a estos efectos. Las malas lenguas dijeron que tenía “cara de zapato”, pero era una persona culta y correcta, lo contrario de lo que, en general, se le supone a un político, al que se le pide músculo moral (a base de medicamentos ad hoc), que es la capacidad para eludir las buenas costumbres si ello lleva a la felicidad, y se le pide, también, una boquita pintada de estricnina, para matar de un salivazo.

    Aznar era y es, desde el punto de vista de la imagen, un impresentable. Y ganó, en parte por estricta necesidad también, con un PSOE a la deriva, cargado de corrupciones e incapaz de rehacerse. Así y todo, era tal el miedo y el  rechazo a un tipo así (le compraría usted un coche de segunda mano?, decían sus enemigos) que el PSOE estuvo a punto de ganar. Hoy, y en la medida en que conocí directamente aquel proceso, creo que puedo decir que no ganó porque no quiso, porque no podía asumir un gobierno en aquellas condiciones. Pero hubiera ganado. Aznar, obligado por los pactos, hizo una gobernanza positiva, no sectaria, abierta, y volvió a ser elegido, ahora por mayoría absoluta. No por su espantosa imagen. Tampoco se fue el PP del gobierno por la mala imagen de Aznar o de Rajoy (este no tenía apenas imagen): se fue porque mintió gravemente y llenó la mesa pública de problemas en la segunda legislatura.

    Zapatero no ganó por imagen alguna: se le consideraba un niño algo mayor, con aspecto de congregante mariano, muy acicalado y educado, como dios manda. Pero de estos hay cientos de miles y por esas cualidades no se gana ni una oposición a botones. Ganó porque a una mayoría o bien no le gustó la segunda legislatura de Aznar o bien no soportó la mentira o lo que fuera aquel espectáculo del 11-14M. Y volvió a ganar no sólo porque Rajoy no encandila con su imagen (tampoco tendría por qué hacerlo) sino porque Rajoy (y el PP en general) no ha sido considerado necesario por una mayoría bastante amplia, si sumamos al resto de partidos, además del PSOE. De momento, sólo ha gustado a los suyos, y no a todos, y para ganar hay que penetrar seriamente en el campo adversario. Quizá en el 2012. El problema es de imagen sólo si se considera que ciertas políticas económicas o cívicas son una cuestión de imagen.

    Mi cura de cabecera (Daniel) me envía ésto que aquí enlazo para inquietarnos un poco más

     

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  • 23 Jun 2009

    Galicia resiste

    Mientras se consuman las primeras medidas contra la lengua gallega, ahora ya en clara posición de inferioridad institucional, además de la propia inferioridad histórica propiciada desde fuera del país (son terribles los artículos de opinión y editoriales que se leen en Madrid sobre las lenguas periféricas, terribles y cínicos, hasta extremos indignantes), mientras se avanza, digo, en la línea de la definitiva liquidación lingüística, el conselleiro de educación viaja a su tierra para cerrar el curso y ser abucheado por los profesores. Si hubiera ido a cualquier otro sitio le hubiese ocurrido lo mismo. Una de las satisfacciones de mi reciente viaje a Galicia ha sido comprobar como la opinión general en el ámbito educativo está contra las actuaciones de la Xunta en la cuestión lingüística, intentando situar de nuevo al gallego en una clara posición de desigualdad. Decir que Feijóo ha metido la pata no es toda la verdad: Feijóo y su gente (PP) están haciendo lo que creen, y lo que creen responde a una mentalidad típica de pequeñoburgueses ascendentes a la busca de nuevos símbolos identitarios que los vistan  de nuevos ricos políticos. No dan el perfil de burgueses sólidos con ideas sólidas e iniciativas sólidas, lo que es lo mismo que reconocer que aún no tenemos dirigentes a la altura de nuestras necesidades, al menos en el ámbito de las clases sociales que viven alrededor del capital, y disponen de él. Acabarán con el gallego o intentarán hacerlo, lo mismo que acabarán con nuestras costas, incluso en sus rincones más protegidos (Touriñán, un espacio a defender que puede ser ocupado por piscifactorías que tienen mil sitios más adecuados en la propia costa gallega: si el viejo Paz Andrade levantara la cabeza!). Bien, añado: o intentarán hacerlo. No es seguro que consigan consumar estas cosas. Nunca había visto antes tal energía resistente en Galicia, que parece despertar definitivamente de un mal sueño de siglos.

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