Lo que tiene de peculiar y estimulante el mundo de los análisis y predicciones electorales es que en él vemos con claridad la mayoría de vicios y virtudes que adornan al ser humano, y entre vicio y virtud, su impredecibilidad, su facilidad para romper moldes, su vector caprichoso, pero también su ángulo predecible y robótico, su estupidez, su inteligencia, su sectarismo, su tolerancia, su intolerancia…etc, etc. Todo. Esa totalidad humana es una caja de sorpresas, y cualquiera que quiera vivir de las apuestas en este territorio va dado: perderá casi siempre. Dicho esto, conviene recordar que también se pueden conocer las tendencias y que esas tendencias marcan el futuro, salvo casos de ruptura de procesos de tendencia, que también ocurren.
En el ámbito estatal el PP presiona sobre el PSOE y tiende a recuperar espacio estratégico o ideológico en el centro-izquierda, pero este proceso se quiebra sistemáticamente por la interferencia de la extrema derecha eclesiástica o civil que vuelve a amedrentar a los futuros votantes del PP y los devuelve al PSOE. No hay mucho más secreto: cuando el PP gana espacio y voto, lo pierde con cierta rapidez, incapaz de consolidar una tendencia favorable, cosa que le ocurría al PSOE en la legislatura 2000-2004, cuando hacía méritos en la oposición. Esa tendencia al ganapierde no hace posible, de momento, un avance real del PP, que no ofrece aún al electorado un frente unitario, electorado confundido entre curas y civiles, ultras y normales, demócratas y neofranquistas. Hay una indefinición que se transmite a esa parte del electorado más sensible a esas cosas, que es el electorado fronterizo con el PSOE. Ese electorado aún está asustado de la legislatura pasada y las manifestaciones con la bandera del pollo y los curas y la AVT y todo eso. Puede que no vote al PSOE en las europeas, pero sigue ahí para votarlo. A día de hoy el PSOE ganaría tranquilamente unas elecciones generales. A día de hoy, mañana es otro día.
En Galicia la situación es similar, pero ya no depende del PSOE-PSdG el conjunto del voto de izquierda con posibilidades de escaño : es necesario el BNG, y eso es lo más incierto en este momento. En el post de ayer me detenía en eso: hay alguna posibilidad de que el BNG mejore su imagen de organización dependiente, con sus costumbres políticas añadidas, o no es posible tal cosa y todo anuncia una irremediable pérdida de voto en ese flanco?. En mis años mozos, aún inexistente el BNG, ayudábamos a la UPG a hacer pintadas en las vísperas del Apóstol, en Santiago, y recuerdo al que luego sería el primer caído del neonacionalismo, Moncho Reboiras: Moncho traía un saco de sprays, y nos los repartíamos antes de salir a pintar. El jeep de la policía siempre llegaba tarde. Eran otros tiempos. Hoy todo ha cambiado, y ciertas formas y criterios también. La arqueología y la política no se llevan bien. Yo viví intensamente aquellos años, como algunos otros compañeros, y a veces vuelven con la intensidad de una película imposible de no mirar: la película de tu propia vida. Pero la política ya es otra cosa, otro mundo, otra realidad. Y necesita nuevas formas y nuevos contenidos.
Lo dicho, en el estado ganaría el PSOE, y en Galicia, de momento, repetiría resultado el PP.

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